viernes, 7 de octubre de 2016

Renegación metafisica

El "lector" y amigo Martín nos envía una carta, leámosla.

<carta>

Tal vez sea que me estoy poniendo grande y me molesta todo cada día más, pero voy a tomar el riesgo de estar equivocado y expresar el siguiente pensamiento: la gente se queja por todo. A toda hora. Por todos los medios. Será que hoy con el florecimiento de las redes sociales uno accede a una opinión ajena que de otro modo quedaría reservada a entornos menos extensivos (y nótese que no uso la expresión "más privado"). La verdad no lo sé. Pero les aseguro que mi enfoque es otro, hablo del día a día. Voy a incluirme porque si hay algo que los que me conocen pueden decir de mí, es que soy un quejoso. La gente se vive quejando. Es un hecho. Se queja de todo. ¿Por qué? No sé, que me ayude un sociólogo. Me inclino a pensar en dos grandes factores determinantes. Es gratis y está de moda. ¿Cómo resistirse? Quejarse no tiene costo. No demanda un esfuerzo significativo más que hablar o escribir. (Y sabemos lo sueltas de lengua/dedos que son muchas personas) Ojo, oficialistas y opositores, no traten de llevar este arroyito para su molino pues a ambos bandos les cabe el poncho. Todos se quejan. Hacer cuesta más. Y creo que por ahí viene el asunto. Quejarse no es constructivo. No es nada. Hacer, hacer implica compromiso, cambiar lo que no nos gusta implica elaboración, esfuerzo y trabajo que parece que no estamos dispuestos a enfrentar porque estamos ocupados quejándonos o vaya alguien a saber qué. Cambiar el entorno y cambiar uno mismo requiere voluntad y decisión. Quejarse es más fácil y más exitoso, o por lo menos es más difícil fallar en la queja. "Mi jefe es un pel...ado". Nunca pasó.

Martín.
Quejoso de Facto.

</carta>

Primero te quiero pedir disculpas por lo tarde que publique esto, la verdad, me habia olvidado.
Es verdad que el quejarse implica un gasto energético mucho menor que enfrentarse a los problemas, sin ningún respaldo científico, así lo siento después de una vida de quejarme de mil cosas y solo arreglar un par.
Creo, y solo es un pensamiento, que no hay nada que hacer con esto, más que hacer introspección en nuestros propios actos para tratar de no quejarnos para pasar a arreglar lo que este mal y capaz hacer algo de nuestras vidas.

Gracias por pasar por el blog.

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