martes, 8 de julio de 2014

Metateoría



Un día, en la oficina, escuche a un grupo de personas hablando y algo que dijeron capto mi atención. Una de mis compañeras empezó a hablar de la teoría de los universos paralelos. La conversación en si se me escapa de la memoria pero lo importante es el hecho de referirse a una teoría que no existe como si existiera de forma oficial. El pensar en universos paralelos no es más que el uso de la imaginación bruta, una conjetura, si quieren, para darle un mejor nombre, que cualquier niño se pude imaginar al ver caer una moneda, un adolescente al pensar en las consecuencias de sus actos o un argumento para una serie de televisión de los 90.
Pareciera que al tildar algo de teoría se lo rebajaría a una mera hipótesis sin ninguna corroboración, pero las teorías, son los marcos donde se desarrolla todo el conocimiento humano. La teoría de la evolución no es “solo una teoría”, permite explicar la realidad y hacer predicciones comprobables.
Parte del problema del mal uso de la palabra podría deberse a que hay muchas definiciones de teoría, dependiendo del filósofo que lean o la rama de la ciencia en la que apliquen. Así que, ¿por qué no? voy a inventar una.
Teoría, definición:
Conjunto de cosuchis*, no vacío, que permite explicar un conjunto, no vacío, de fenómenos y de la cual se pueden deducir lógicamente eventos no observados corroborarles empíricamente.
Con la definición anterior y un poco espíritu crítico podemos dejar de usar la palabra teoría para designar a cualquier nimiedad que se nos ocurra; podriamos usar alguna de estas palabras, conjetura, efecto, modelo, interpretación. Si no saben cual usar, lean un poco del tema.
*cosuchis: dícese de las cosas estas de las que los científicos siempre hablan, hipótesis, leyes y supuestos.