No hay nada que podamos hacer o crear que no se dé
cotidianamente en la naturaleza.
Por más que haya intentos de desacreditar cultivos
transgénicos, esta práctica no es más que la sofisticación del proceso de selección artificial al que sometemos a
animales domésticos y cultivos que a su vez es una forma controlada de
selección natural.
Por otro lado, sin importar el presupuesto con el que
cuentan las producciones hollywoodenses, crear elementos que no son conocidos
es imposible, ya que cualquier elemento estable en la naturaleza es conocido y
los que no pueden ser sintetizados su naturaleza inestable les define una
existencia breve.
Las cosas son lo que son y existen auspiciadas por las mismas
leyes que rigen el universo que las contiene, tildar algo de antinatural es una
idiotez, podemos analizar la practicidad y coste de las cosas, pero no su “naturalidad”
está dada por definición.
Podemos crear cosas nuevas combinando de incontables formas
diferentes lo que existe pero nunca salir de las reglas que nos rigen;
aprendimos a fisionar el átomo, pero esto no es más que la acción controlada
del proceso natural de decaimiento de los átomos radiactivos; creamos armas de destrucción
que amenazan nuestra misma existencia que palidecen frente a la liberación de
rayos gama en el nacimiento de un agujero negro.
En un universo tan vasto, hasta los monstruos que se
alimentan de estrellas son cosa cotidiana.
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